Si hoy no te has puesto a pensar cuántos seguidores tienes, probablemente no vives en este planeta. O eres de esas almas libres que suben videos de lo que sea en Facebook y les da igual todo. Pero para el resto de nosotros, la cultura de los “seguidores” es algo muy real. Es como una moneda social que te dice cuánto vales, a quién le importas y quién finge que no te importa (porque, obvio, le importas).
El ciclo es simple: sigues a alguien, esperas que te siga de vuelta. Si no lo hace, sientes que te bajaron el estatus un nivel. Y ahí empieza el drama: “¿Por qué no me siguió? ¿Qué le hice? ¿Soy tan irrelevante?”. Bienvenidos al juego mental más entretenido y tóxico de la era Teen.
¿PARA QUÉ HACES LA CUENTA PRIVADAAAAAAAA?
La cuenta privada es un fenómeno fascinante. Es como si el dueño del perfil dijera: “Tengo secretos tan impactantes que solo las mentes más selectas pueden acceder”. Luego entras y… sorpresa: dos historias destacadas, cero publicaciones y una foto de perfil con la cara tapada. Maravilloso. Gracias por hacerme esperar 48 horas para ver... absolutamente nada.
No es que esté mal tener tu cuenta privada —nadie está atacando tu derecho a la privacidad—, pero hay algo casi cómico en el ritual que hemos creado alrededor. En el fondo, todos amamos opinar de la vida de los demás, aunque sea en nuestra cabeza. Entonces, ¿por qué nos hacemos los interesantes?
La frase favorita de la era Teen
“Es que no me importa la vida de los demás”, dicen. Y mientras lo dicen, revisan la lista de gente que vio su historia para asegurarse de que sí la vio esa persona que dijeron que no les importa. Spoiler: sí te importa. Nos importa a todos. No es maldad, es chismologia. El chisme es el deporte olímpico de la humanidad.
DEVUÉLVEME EL FOLLOOOW 😭
En 2025, seguir de vuelta es un acto político. No devolver el follow es un statement: “me creo superior” o “no me interesa tu vida” o, la peor de todas, “ni siquiera me di cuenta que me seguiste”. Y si alguien te da follow, lo quita a los tres días y lo vuelve a dar… felicidades, acabas de entrar a la relación tóxica más pasivo-agresiva de insta.
Y ni hablemos de los que tienen cuenta privada pero se dedican a dejar de seguir a medio mundo en masa, como si estuvieran purificando su feed de gente indeseada. Es su momento catártico. Su “limpieza social”. La vida teen es dura.
La ilusión de exclusividad
En el fondo, todo esto se trata de poder. De sentir que eliges a quién dejas entrar a tu mundo, aunque tu “mundo” sean selfies mal iluminadas y reposts. Pero esa sensación de que alguien tuvo que pedir permiso para verte… es adictiva. Es como si tu vida fuera un club único con lista de espera.
Conclusión: todos estamos en el mismo chismecito, chismesito (Como se escriba la verdad no me lo auto corrige)
No se trata de criticar que tengas tu cuenta cerrada o que sigas a menos gente de la que te sigue. Eso está bien. Lo interesante es cómo esta cultura se volvió un juego de estatus, poder y morbo. Porque aunque digamos que “no nos importa la vida de los demás”, la verdad es que sí nos importa. Queremos ver, queremos opinar y —aceptémoslo— queremos que otros hagan lo mismo con nosotros.
Así que la próxima vez que veas una cuenta privada con cero posts, no te enojes. Piensa que quizá esa persona solo está jugando el mismo juego que tú, pero en nivel experto: hacerte rogar por algo que, probablemente, no era tan interesante en primer lugar.




12 Comentarios
AHKAJALAJAKAKA DIOS, se inspiraron en mi 🫦
ResponderEliminarUna vez más, una noticia que a nadie le importa
ResponderEliminarEl ardido, el ardido
EliminarQue nunca va a salir en teen y le da coraje dice 🗣️
EliminarPor gente como tú Tabasco está como está…
EliminarTírate de un puente bro…
EliminarPues si a nadie le importa para que te metes 🥺
EliminarTípico de tercermundista…
EliminarAmargadoooooooooooooooooooooooooooo
EliminarUn poco más y pones el nombre de mi cuenta vv
ResponderEliminarCasi ponen mi cuenta 🥺
EliminarPor qué me quemas teen 😞
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