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Los colores de mi tierra — Desfile por Edwin Ramos en el Museo Carlos Pellicer Cámara


El Museo Carlos Pellicer Cámara se convirtió en el escenario de una de las propuestas más llamativas del año: Los colores de mi tierra, el desfile de moda creado por Edwin Ramos, quien tomó como inspiración los tonos naturales de Tabasco para construir una narrativa visual fresca, elegante y profundamente conectada con la identidad regional.

Desde el inicio, el concepto fue claro: reinterpretar los colores de la tierra tabasqueña por medio de alta costura. No se trató solo de un desfile, sino de un diálogo entre tradición y contemporaneidad, donde cada pieza buscó capturar la esencia de un estado abundante en historia, texturas y contrastes. Edwin apostó por una lectura moderna de esas raíces, traduciendo tierra húmeda, arcilla, verde de río, tonos pastel y acentos vibrantes en una colección que combinó técnica, emoción y carácter artístico.

Un museo convertido en pasarela narrativa

El Museo Carlos Pellicer Cámara fue clave en la experiencia estética. Las salas donde se resguardan piezas antiguas y reliquias culturales funcionaron como un contrapunto perfecto para la moda. Mientras los diseños avanzaban por la pasarela, el público presenciaba un encuentro simbólico: lo antiguo abrazando lo nuevo, la memoria tabasqueña observando una versión actualizada de su propio colorido.

La arquitectura del museo aportó un aire solemne, casi cinematográfico. Los juegos de sombra, la atmósfera museográfica y la disposición de las piezas históricas rodearon la colección de un halo curatorial, lo que hizo que cada atuendo se percibiera como parte de una galería viva. El resultado fue una sensación de lujo contemporáneo, alineada con un discurso cultural profundo.


La propuesta estética: transparencias, volumen y raíces reinterpretadas

La colección se caracterizó por el manejo de telas ligeras que caen con suavidad, transparencias limpias que dejan entrever estructura y un uso de volumen estratégico. Los drapeados tipo repollo —una firma reconocible de Edwin en esta temporada— crearon formas florales que parecían brotar de la tela.

Los colores fueron un punto clave: terracotas que remiten al cacao y a la tierra; verdes que evocan selvas y lagunas tabasqueñas; tonos crema y pastel que aportaron sutileza; acentos vibrantes que conectan con la vida cotidiana del estado. El juego cromático, lejos de ser decorativo, construyó una narrativa visual que buscó representar orgullo, pertenencia y belleza natural.

Las siluetas oscilaron entre lo femenino, lo experimental y lo editorial. Hubo vestidos largos con movimiento suave, piezas estructuradas con carácter escultórico y conjuntos más ligeros que proponían una estética moderna y versátil. La mezcla entre arte y funcionalidad estuvo presente en cada pieza.

La atmósfera exterior: tradición viva

Antes y después del desfile principal, la parte exterior del museo se llenó de expresiones culturales que completaron la visión del evento. Bailes y danzas típicas fueron presentadas por grupos locales que aportaron la música, la energía y el toque folklórico necesario para construir una experiencia integral.

Esta convivencia entre vestuarios tradicionales y moda editorial permitió ver cómo los colores, los movimientos y las formas de Tabasco pueden interpretarse desde ángulos distintos. El contraste fue intencional: la cultura viva dialogando con la moda contemporánea, sin competir, sino reflejándose mutuamente.

Fotografía, dirección visual y maquillaje: el equipo detrás del impacto

El equipo creativo aportó una visión conjunta que elevó la experiencia visual del evento. La fotografía estuvo a cargo de @ivon.marss@emmalopezfilm y @adrielcanche_ cuya mirada estética destaca por capturar detalles, texturas y ángulos que convierten los atuendos en piezas editoriales. Es importante aclarar que Ivón participó exclusivamente como fotógrafa, no como maquillista.

La dirección visual y el apoyo editorial fueron desarrollados por ellos mismos quienes trabajaron en la armonía entre moda, luz y narrativa visual. Su presencia garantizó coherencia estética en cada momento del show.

Los beauty looks fueron realizados por @el.lestudio junto con maquillistas invitados que aportaron estilos limpios, actuales y perfectamente alineados con la propuesta cromática del diseñador.


Invitados especiales y presencia social

Entre los asistentes destacó la presencia de Fernanda Miramontes Flor Tabasco (2025), quien aportó un toque aspiracional y reforzó la importancia social del evento dentro del círculo cultural y juvenil de Villahermosa. El público estuvo conformado por artistas, creativos, emprendedores, estudiantes, fotógrafos y amantes de la moda que encontraron en la noche un punto de encuentro.

Un evento que marca territorio creativo

“Los colores de mi tierra” se consolidó como una propuesta relevante para la escena de moda tabasqueña. Más allá del espectáculo, el desfile planteó una conversación sobre identidad, innovación y reinterpretación cultural. La visión de Edwin Ramos demuestra que Tabasco tiene potencial para construir moda con lenguaje propio, capaz de dialogar con estándares globales sin perder autenticidad.

La noche no solo mostró diseños, sino una manera distinta de ver y sentir la región. Un recordatorio de que las raíces no son algo estático: pueden transformarse, reinventarse y convertirse en inspiración para nuevas generaciones creativas.

Créditos completos

  • Diseño: @edwinramos.mx / @edwin.raamos
  • Dirección visual y styling: @emmalopezfilm, @ivon.marss y @adrielcanche_
  • Beauty y maquillaje: @el.lestudio y artistas invitados

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