Este año, el Colegio Cumbres nos dejó speechless con su celebración del Día de Muertos. Cada nivel —primaria, secundaria y preparatoria— montó su propio altar, y honestly, fue impresionante ver cómo cada uno reflejaba una vibra distinta pero igual de especial.
Desde los colores vibrantes y flores de cempasúchil hasta los detalles más tiny como las velas, calaveritas y retratos, los alumnos demostraron que la creatividad y el respeto por nuestras raíces pueden coexistir en algo visualmente espectacular. It was pure aesthetic meets tradition.
Los altares de secundaria destacaron por su composición elegante y equilibrada; los de prepa, por su toque más conceptual y moderno; y los de primaria, por su ternura y colores llenos de vida. Cada grupo supo transmitir su propio mood, creando una experiencia colectiva que combinó arte, cultura y emoción.
Sin duda, el Colegio Cumbres logró algo beyond expectations: mantener viva una de nuestras tradiciones más bellas, con el estilo, cariño y dedication que los distingue. Because honoring our roots never goes out of style.
“Lo más bonito fue ver cómo todos pusieron el corazón en cada detalle.” — Estudiante de Cumbres



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