Hay algo curioso en la historia de Teen: siempre que algo empieza a brillar, aparecen las sombras. Desde el primer día que la revista nació, hubo quienes amaron su energía, su autenticidad y su estilo... pero también quienes no soportaron verla crecer. Los envidiosos. Esos que nunca aplauden, pero siempre observan.
Pero antes de todo eso, Teen tuvo otro nombre: Cobateen. Nació dentro de una escuela, como un simple experimento entre amigos. Era un juego, un chiste, una forma de divertirnos y expresarnos. Nadie de los que estábamos ahí creyó que ese pequeño proyecto llegaría a convertirse en algo tan grande. Pero así fue. Con el tiempo, lo que empezó como un pasatiempo se volvió una voz: la de una generación que necesitaba ser escuchada.
De aquel “Cobateen” nacieron ideas, amistades, historias y sueños que hoy son parte del ADN de Teen. A veces nos reímos al recordar los primeros días, las portadas improvisadas, los textos escritos de madrugada y las primeras publicaciones que apenas alcanzaban unas cuantas vistas. Nadie imaginó que llegaríamos tan lejos, ni que ese mismo proyecto escolar nos conectaría con tanta gente increíble: embajadoras, Miss Universe, talentos de Tabasco y jóvenes inspiradores que hoy forman parte de esta gran historia.
Y sí, no todo ha sido fácil. Los haters han estado presentes desde el principio, intentando hacer ruido, minimizando lo que hacemos o burlándose de nuestro crecimiento. Pero aquí estamos. Porque por cada comentario negativo, hay cientos de mensajes bonitos que recibimos todos los días. Mensajes de cariño, de apoyo, de personas que valoran lo que hacemos y sienten orgullo de ver cómo un proyecto nacido en Tabasco ha logrado tanto.
Nos escriben desde muchas partes: jóvenes que se inspiran, mamás orgullosas, embajadoras que recuerdan su paso por Teen, e incluso figuras que jamás imaginamos que nos leerían. Y ahí entendimos algo: cuando un sueño está hecho con amor, Dios se encarga de abrir las puertas correctas.
Al principio, muchos pensaban que Teen era solo una moda pasajera, una revista de estudiantes jugando a ser periodistas. Decían que no duraríamos, que no había talento, que no habría apoyo. Pero hoy, un año después, Teen no solo sigue de pie: se ha convertido en un referente para los jóvenes de Tabasco, una comunidad real, fuerte y con identidad.
Y es ahí donde empieza la incomodidad para algunos. Porque la gente que brilla sin pedir permiso, molesta. Teen no pidió espacio, lo creó. No pidió aprobación, se la ganó. Y cuando algo tan natural como el esfuerzo, la creatividad y la pasión da resultados visibles, hay quienes lo interpretan como una amenaza. No porque hagas algo malo, sino porque tu existencia les recuerda lo que ellos no se atreven a intentar.
Los envidiosos de Teen no son solo personas; son una energía colectiva que se alimenta de la frustración ajena, del deseo de tener lo que otros logran con autenticidad. Pero lo irónico es que, sin darse cuenta, también forman parte del fenómeno. Porque si hablan, critican, inventan o se quejan, es porque miran. Y si miran, significa que están atentos. Y si están atentos, significa que Teen ya hizo lo que pocos logran: captar su atención.
En el fondo, la envidia es una forma torpe de admiración. Es una señal de que algo estás haciendo bien. Que tu crecimiento duele, pero inspira. Que mientras unos se quedan repitiendo las mismas historias, otros están escribiendo las suyas. Y eso, precisamente, es Teen: una historia contada desde la voz de quienes se atrevieron a ser diferentes.
Lo importante no es eliminar la envidia —porque siempre existirá—, sino transformarla. Usarla como combustible, como recordatorio de que el brillo auténtico no se apaga por los comentarios, sino que se intensifica con cada paso firme. Los envidiosos de Teen son parte de nuestra historia, y en cierto modo, también ayudaron a construirnos. Porque sin ellos, no habríamos aprendido el valor del silencio, la elegancia de la paciencia y la fuerza de la constancia.
Hoy Teen no responde con odio, sino con éxito. Porque la mejor respuesta a la envidia siempre será el resultado visible de un trabajo hecho con amor. Y cada logro, cada edición, cada nuevo proyecto es una prueba más de que el ruido nunca detiene a quien tiene propósito.
Así que a todos los que alguna vez dudaron, criticaron o minimizaron este proyecto, solo hay una cosa que decir: gracias. Gracias por recordarnos que cuando una idea es buena, el tiempo se encarga de ponerla en su lugar. Teen está exactamente donde debe estar: creciendo, evolucionando y brillando, sin pedir disculpas por ello.
Mensaje final
La envidia solo tiene poder cuando la miras con miedo. Pero cuando la entiendes, la superas. Teen es la prueba de que ningún comentario negativo puede apagar la pasión de una comunidad que trabaja, crea y sueña con fuerza. Porque mientras algunos critican desde lejos, otros siguen construyendo desde el alma. Y en ese camino, el verdadero éxito siempre se reconoce solo: no por los aplausos, sino por la paz que deja hacer las cosas bien.
Teen no nació para complacer a todos. Nació para inspirar a quienes se atreven a ser reales.
Y créannos cuando lo decimos: los sueños sí se hacen realidad… porque Dios así lo quiere.





2 Comentarios
Desde que teen existe ya tengo algo que hacer 🥹
ResponderEliminarMuchas gracias teen y también muchas felicidades por todo lo que han logrado, desde que llegaron a Villahermosa todo el cumbres o la mayoría de mantiene entretenido con su contenido, espero sigan creciendo así y les deseamos los mayores de los éxitos
ResponderEliminar