Lo que más llamó la atención fue que todo estuvo en manos de los estudiantes: ellos pensaron la idea, escribieron los guiones, armaron los diseños y hasta coordinaron la manera en que se iba a compartir el contenido. No fue una actividad más de la escuela, sino un proyecto en el que los jóvenes mostraron su propia voz y estilo.
La campaña incluyó videos, spots digitales, piezas gráficas y dinámicas interactivas que lograron atrapar a la comunidad estudiantil. En lugar de hablar con tecnicismos o de forma aburrida, los alumnos apostaron por un tono fresco, directo y visualmente atractivo, lo que hizo que la información realmente llegara.
El dengue es un tema serio, pero gracias a este enfoque creativo se volvió más fácil de entender y, sobre todo, más cercano a la vida diaria de los estudiantes. Con ejemplos claros, ilustraciones modernas y mensajes rápidos, la campaña logró que la prevención dejara de sentirse como “un regaño” y pasara a ser una causa compartida.
Este proyecto también reflejó el espíritu del Club de Medios, un espacio donde los alumnos experimentan con cámaras, edición, narrativa digital y producción audiovisual. Más que un taller, es un lugar donde aprenden a comunicar con impacto y a trabajar en equipo, algo que en esta campaña brilló de principio a fin.
El Colegio Aldin con esta iniciativa dejó claro que la creatividad juvenil no solo entretiene, también educa y transforma. Y sobre todo, confirmó que cuando los estudiantes tienen la libertad de expresarse, el resultado siempre será auténtico y lleno de energía.


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